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martes, 24 de septiembre de 2013

La ética en la defensa personal

En la defensa personal no puede tener la misma conducta que en las artes marciales o los deportes de combate de "proteger al adversario", ya que su objetivo no es disciplinario ni deportivo, sino estrictamente defensivo: se persigue exclusivamente la seguridad propia, no la del adversario. Por supuesto, esto no significa que haya que llegar hasta las últimas consecuencias ni mucho menos, porque igualmente existe una "ética" de la defenasa personal. Mi opinión al respecto acá.


Las artes marciales y los deportes de combate suelen tener normas y reglamentos con el fin de evitar lesiones, o minimizar las más perjudiciales. Este código deportivo o disciplinario puede interpretarse como un tipo de "ética", que impide el "vale todo" en un combate de determinado deporte de lucha o arte marcial. Sin embargo, la defensa personal no puede adoptar este mismo código de conducta, ya que su objetivo no es disciplinario ni deportivo, sino estrictamente defensivo: se persigue exclusivamente la seguridad propia, no la del adversario.
 
Esto no significa para nada que en defensa personal haya que ser cruel, o que no exista ningún tipo de moderación en el ataque o el daño a inflingir, sino simplemente que se podrán usar todo tipo de técnicas, por muy "sucias" o "inmorales" que puedan parecer, siempre y cuando la situación lo amerite.

Casualmente, algunas técnicas consideradas como "sucias" son las más efectivas, y muchas veces las únicas posibles en determinadas situaciones, o para personas más débiles (mujeres, niños, ancianos, etc.) o en inferioridad de condiciones (muchos contra uno, armado contra desarmado, etc.). Entre estas técnicas podemos mencionar: meter los dedos en los ojos o la boca, tirar del pelo, patear los genitales, estrujar las orejas o la nariz o luxar los dedos.

El límite para la rudeza en defensa personal, aunque no debería ser moral, existe. Por cuestiones legales y de eficacia, no conviene ni tiene sentido encarnizarse con una persona que nos ha atacado cuando ya cumplimos nuestro objetivo: defendernos y evitar otro posible ataque. La defensa personal, como una forma de lograr la supervivencia, será justa y ética en el sentido en que puede serlo un superviviente que no busque dañar a los demás, salvo cuando otro lo busque dañar a él. Así, la respuesta debe, para maximizar nuestras posibilidades, ser sólo la justa y necesaria para la defensa, dejar de lado la venganza y el descontrol, y no perseguir el ensañamiento de ningún tipo.

Hay que aclarar que, como toda regla de conducta, esta "respuesta proporcional" al ataque que debería aplicarse en defensa personal depende, en última instancia, del buen criterio del defensor para evaluar la amenaza en cuestión. Por lo tanto, debe tenerse en cuenta que no es perfecta, ni mucho menos seguida obligatoriamente por cualquiera que se defienda.

Por otra parte, la reacción que puede tener en defensa personal (por ejemplo) personal de fuerzas de seguridad (policías, guardaespaldas, militares, etc.) no podrá ser la misma que la de civiles o personas sin responsabilidades públicas. Todo esto tiene que ser evaluado al dicatar una clase de defensa perosnal, descubriendo y aclarando cual sería el límite "ético-práctico" en cada caso.

Pienso, pese a todo, que dar una respuesta proporcional al ataque (en la medida de lo posible) es la forma de conducta más noble y justa (y además realista) que puede aplicarse para la defensa personal, simplemente porque si no fuera así, nuestra reacción dejaría de ser defensa y pasaría ser un ataque más.

¿Usted que opina? Espero sus comentarios. Al mismo tiempo, si le gusta el blog o esta entrada, recomiendelo usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

¡Saludos desde Dragón del Sur dojo!

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