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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las tres distancias para la defensa


Si lo que buscamos es defender nuestra persona, y no una pelea, es necesario tener en cuenta la distancia entre nosotros y el agresor, y actuar en consecuencia. 


1 - El agresor o agresores se encuentra/n de 5 a 10 metros e insinúa/n un ataque, y no portan armas de fuego o arrojadizas. Reacción lógica: huir corriendo en sentido contrario. 

2 - El agresor o agresores se encuentra/n entre 5 y 2 metros. Reacción lógica: hay dos opciones, huir en sentido contrario, o acercarse y atacar. Para optar entre una de estas acciones, se tendrá en cuenta como cuestión decisiva el factor sorpresa y la cantidad de atacantes.

Si, por ejemplo, se trata de un único atacante y se descuida, debemos correr, atacar no tiene sentido. En cambio, si este redujo la distancia, habiendo nosotros olvidado mantenerla, la opción de correr ya no sería la más válida.

Por supuesto, todo esto sólo es válido mayormente si los atacantes están desarmados.

3 - El agresor se encuentra a una distancia de 2 metros o menos y desarmado. Se debe atacar. Una vez que el agresor haya quedado neutralizado o incapacitado para atacarnos o seguirnos, o la distancia entre nosotros y el o los agresores se haya ampliado, se debe huir.

Las acciones a tomar deben decidirse sin prejuicios sobre la "cobardía", la "hombría", etc., ya que no vienen para nada al caso en materia de defensa personal, y son en general contraproducentes y peligrosos

Esta es una forma de interpretar las distancias pero, por supuesto, no es la única. Dependiendo del arte marcial que practiquemos, entenderemos de distinta forma las distancias, pero lo cierto es que siempre habrá que tenerla en cuenta, al menos de forma insconciente, durante una pelea.

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