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miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Qué hacer si un tipo drogado y borracho entra en tu piscina?

Parece una pregunta ridícula, ¿no? Y no hay duda que lo es. Pero lo gracioso es que esta pregunta describe una situación real de defensa personal que he vivido, y demuestra algunas cosas sobre lo inútil que resulta practicar una defensa personal basada en tácticas y técnicas rígidas y repetitivas.


Hay algunos instructores y maestros que dicen enseñar defensa personal, que creen que es suficiente con practicar técnicas de artes marciales para ser un experto en defender a uno mismo y a los suyos. Sin embargo, olvidan que las situaciones reales no sólo son potencialmente "casi" infinitas, sino que además (y sobre todo) no serán nunca como uno las imagina o las espera. Esto puede ser positivo ("fue más fácil de lo que pensaba que podría haber sido defenderme...") pero también, y gracias a las leyes de Murphy, en la mayoría de los casos será negativo ("nunca me imaginé que me pasaría algo así...").

Volviendo a la pregunta que da título a este artículo, les cuento que en un caso así hay que evaluar al supuesto borracho, y ver si además de estar drogado por el alcohol y llevar un porro en la mano (tal como ocurrió en este caso real que les contamos), no es además una persona peligrosa por tener algún arma blanca o arma de fuego oculta. Una persona que salta la valla o reja de 2 metros que cerca una piscina privada, y que está lo suficientemente drogada como para ducharse calzado y vestido, y con un porro en la mano, y luego sin más tirarse a una pileta, frente a la gente que estaba bañándose y al propio socorrista (los cuales realmente se quedaron sorprendidos por lo bizarro de la situación), una parsona así, evidentemente, puede no estar en sus cabales, ya sea por la ebriedad o porque simplemente es un idiota...pero los idiotas, no olvidemos, también pueden ser peligrosos.

Lo primero es mantener una distancia adecuada, es decir, no estar a menos de dos metros de esta persona. Lo segundo, y si se es el responsable de la seguridad (socorrista en este caso) prevenir a la gente de lo mismo. Lo tercero, hablarle a esta persona, y exigirle que se retire. En este caso, la persona lo hizo...pero luego de que se amenazara con que se llamaría a la policía, ya que una de las bañistas se puso un poco histérica y se trenzó con este joven en una batalla de insultos que podrían haber terminado mal...

Eso nos lleva a un cuarto y muy importante punto: nunca debe provocarse una pelea si se puede evitar. Esto significa que no debe provocarse ni siquiera verbalmente a una persona que sabemos está desequilibrada. Máxime si, como en este caso (luego se comprobó) esta persona estaba en compañía de otras...y estas otras podían ser tan tontas (o peligrosas) como él y apoyarlo, ya sea verbalmente o con violencia...

Las situaciones en que puede darse el caso de tener que defenderse (como esta) son imposibles de predecir. Pero la práctica variada e imaginativa, además de las situaciones reales que se vayan viviendo (también como esta), nos darán la experiencia necesaria para sentirnos, sino confiados (en defensa personal la confianza absoluta no es buena), al menos seguros de nuestras capacidades ante una emergencia o un ataque, y así estar lo mejor preparados posible psíquicamente para repelerlo (la preparación física y técnica, ya sabemos, es otra historia), siempre que, por supuesto, la realidad y nuestra suerte lo permitan.

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