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Dragón del Sur Dojo

Dragón del Sur es un dojo ubicado en el pueblo de Epuyén, provincia de Chubut (Patagonia Argentina) creado como un espacio para la difusión ...

viernes, 29 de junio de 2018

Difícil y trabajoso

Durante la construcción de Dragón del Sur Dojo, al llevarla adelante principalmente con mis propias manos, me di cuenta de la diferencia entre "difícil" y "trabajoso", distinción que se aplica a las artes marciales. El desconocer esta distinción quizás sea la causa de que la mayoría de las personas que empieza a practicar un arte o una ciencia se quede en el camino...

Dragón del Sur Dojo
Adentro de un pozo cavado para poner un poste de los cables de la luz en Dragón del Sur Dojo...
En una oportunidad, cuando estaba cavando uno de los tantos pozos y drenajes necesarios para hacer la salida de aguas y cloacas del dojo, respetuosa con el medio ambiente (cero contaminación del suelo y las napas freáticas, ya que cuenta con un biodigestor y un sistema de división de aguas sanitarias para su posterior tratado) me preguntaron qué tal iba, y yo contesté "ya está lo más difícil, ahora queda ´solo´ parte de lo más trabajoso"...la persona se alegró, pensando naturalmente que, superado lo difícil, el resto era "pan comido"...pero he aquí el error...a veces la tarea de comerse el pan, si es duro, puede ser lo que te deje en el camino...y de hecho, en mi experiencia, es lo que la mayoría de las veces ocurre: superadas las dificultades, se acumula un déficit de trabajo que termina dando por tierra con la mayoría de los proyectos, sueños o ambiciones que las personas se proponen.

Lo difícil constituye un problema del cual no conocemos la solución, pero una vez que, eventualmente, lo resolvemos, el problema desaparece. Por otro lado, cuando tenemos una dificultad a resolver para la cual conocemos la solución, de relativa sencillez, pero que implica gran esfuerzo (y normalmente, mucho tiempo) tenemos ante nosotros algo trabajoso.

En el ámbito de las artes marciales (y quizás, en el de toda arte y ciencia) sin voluntad, de nada sirve el talento. Voluntad implica aquí constancia, la capacidad de realizar un esfuerzo sostenido en el tiempo, una "carrera" de resistencia, donde "picar en punta" de poco sirve, como en la fábula de la libre y la tortuga (con la diferencia de que no corremos contra nadie, ni contra nosotros mismos).

Eventualmente uno puede superar la complejidad de una técnica artística marcial o de cualquier tipo, eso está al alcance de casi todos con dedicarle un mínimo tiempo suficiente. En el caso de las artes marciales o los deportes, considérese que el cuerpo humano está hecho para mejorar coordinativamente con que prestemos un poco de atención (psicofísica, que no consciente) y apliquemos repetición. Sin embargo, superadas las dificultades técnicas, queda lo trabajoso...siendo más correctos, la práctica, que no es algo posterior a dicha superación, sino condición necesaria y suficiente para ello. Práctica (keiko) que no considero se pueda equiparar al "trabajo", pero que tiene en común con un trabajo el que requiere constancia y esfuerzo (y no tiene en común el hecho de ser remunerado en dinero, o que dejaríamos de hacerlo si no lo fuera, que estamos obligados por las circunstancias económicas a hacerlo, que puede incluir tener un jefe, etc.).

El hecho es que la mayoría de los candidatos a artistas marciales empiezan a practicar, y superadas algunas dificultades coordinativas y técnicas (incluso conseguido el tan preciado cinturón negro), desisten en continuar la práctica, quedándose con una idea y una percepción muy lejana del horizonte que podrían llegar a rozar si continuaran superando lo trabajoso día a día.

Lo mismo se aplica a los estudiantes universitarios, por poner otro caso (son pocos los países del mundo donde la mayoría termina las carreras que empieza). A su vez, una primera minoría, hacen algo intermedio entre continuar esforzándose todo lo posible y dejar la práctica: toman por el camino de la mediocridad, el de conformase con poco, el de sentirse o admitirse como “inferiores” de la segunda minoría, de los que buscan la excelencia. No sabría decir si es mejor abandonar que ser mediocre en un arte...pero sin duda creo que ninguna de las dos cosas es deseable si se quiere auténticamente seguir una vía de autosuperación.

Uno realiza la conexión complicada de unos tubos de drenaje, y dice "listo, ya pasó lo difícil". Sí, lo difícil es aquello que creemos que no podremos superar aunque tengamos tiempo ilimitado...pero de un instante a otro "¡zas!" "¡eureka!", ¡lo logramos! Lo que parecía imposible se hizo posible. Con la consecución de técnicas complejas puede sentirse algo similar: de la nada a todo en un momento.

Luego, lo trabajoso, es aquello que sabemos que podemos hacer si le dedicamos el tiempo y esfuerzo suficiente...mucho tiempo, y mucho esfuerzo: hay que cavar y cavar, palear y palear por días, meses, soportar dolores de espalda, de hombros, del cuerpo entero...sí, lo haremos, lo haremos...pero cuesta y finalmente, cuando uno mira a los costados, con el paso de los años, la mayoría de los que nos acompañaban ya no está ahí...algunos cambiaron de gustos, pero otros simplemente moldearon sus circunstancias para evitar lo trabajos, superando en la vida alguna que otra dificultad momentánea, continuando muy esporádica -mediocremente- con la práctica, pero nada más.

De tal forma, un artista marcial de verdad (como cualquier otro artista de genuino) quizás se caracterice, entre otras cosas, por afrontar dificultades y trabajos de largo alcance. Aquellos en los que no se ve el final del túnel o el horizonte durante gran parte del camino. Tareas que implican incertidumbre en su final consecución -si es que la tienen...- porque cuando se logra ver, se aprecia (curiosamente, con alegría) que algunos horizontes son inalcanzables...y resulta que terminamos disfrutando del "DO" y nos damos cuenta que el horizonte o la luz no era el “objetivo”, que no estamos en un túnel y ya, desde el primer momento, esa luz brilla iluminando cada paso de nuestro camino, mientras nos movemos hacia adelante.